Sobre la tristeza
"No estés triste." "Ya fue dejate de joder, ya pasó." "Al mal tiempo buena cara." "No pienso dejar que los demás vean cuando me siento mal." "¿Sabés qué? Soltá". Éstas y otras más, son las palabras que habitan en muchas bocas y de seguro, alguna vez, en la nuestra. Comparten la misma impronta, no darle lugar a la tristeza, como si la misma fuera algo terrible, un tabú que ningún ser humano debe padecer. Pero podríamos pensar que es necesario, incluso sano a mi parecer, dejarnos estar triste si la ocasión lo amerita. Quizás el problema más grande no es la tristeza en sí, sino lo que la sociedad parece imponer a modo de dogma, consciente o inconsciente, sobre que interpretar si alguien está triste, porque rápidamente se lo liga con la depresión, la debilidad o la incapacidad de afrontar con una sonrisa "los caminos de la vida". Vivimos en tiempos donde parece no estar permitido sentirse triste. Los ideales, o mejor dicho, mandat...